Alan Cyment, un espíritu ‘Ágil’ mutado en persona

AlanLos cambios de paradigmas envuelven más que grandes ideas. Necesitamos fe, trabajo duro y foco sostenido en el resultado final a la vez que mantener nuestra visión persistente en la remoción de impedimentos. Este personaje nos ha enseñado eso a través de sus propias acciones y ayudando a terceros. También nos ha mostrado que bajo el hechizo de la inhibición, nos sentimos limitados y estancados y que tenemos que liberarnos de estas limitaciones creadas por la mente mediante la eliminación de supuestos y restricciones, animándonos a nosotros mismos a estar abiertos a nuevas ideas y soluciones sin tener en cuenta las prohibiciones que nos impone el entorno.

Alan Cyment es esa persona. Egresado de la carrera de Ciencias de la Computación de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA, es un profesional con 15 años de experiencia en las más diversas actividades que componen los distintos aspectos del manejo y el desarrollo de proyectos. Fue organizador del primer curso abierto de certificación de Scrum en toda América Latina en agosto de 2006 y creador y moderador de la mayor comunidad online de desarrollo ágil de América Latina, nuestra Ágiles Latinoamérica. También fue el primer Certified Scrum Trainer de habla hispana en el mundo y es actualmente un referente a nivel internacional en capacitación en agilidad utilizando métodos interactivos.

Alan ha dictado más de 150 cursos y seminarios en cuatro continentes, tanto en español como en inglés. Es un presentador habitual en las conferencias mundiales de agilismo y Scrum, escribe en un blog, es el autor del libro en progreso “El espíritu de Scrum” y de la traducción y adaptación al español, una ‘variación lingüística’, como él mismo la llama, de “The People’s Scrum”, de Tobias Mayer, a quien también tendremos en #Agiles2014. Su estilo lo convierten en una suerte de sorpresas, un libre-pensador acerca del método y de la praxis, algunos podrían decir que algo adelantado para la época, lo cierto es que a Alan le corre sangre disruptiva por sus venas. Esta entrevista es un ejemplo de ello.


[Alan, por naturaleza, los profesionales odiamos los lunes y quienes trasegamos por los vericuetos a veces insondables de la tecnología (de software), mucho más. Tu compañía, Agilar, mejora nuestros lunes. ¿De dónde surgió la idea? ¿Odiabas los lunes?]

Voy a tratar de empezar por el comienzo. Corría el año 2006, yo me encontraba viviendo en San José de Costa Rica y dando mis primeros pasos como ScrumMaster de un producto hermoso llamado Aggiorno. Era domingo de noche y, como ocurría prácticamente cada fin de semana, me encontraba cansado y con un poco de arena en las piernas, luego de haber viajado durante algunas horas en bus desde alguna una playa. El milagro ocurrió mientras esperaba un suculento sándwich en Quiznos. Fue repentino y bello, casi una epifanía.

De repente, casi sin aviso, pensé que, si bien el fin de semana había estado genial, tenía ganas, deseos, ansias de que sea lunes por la mañana. Quería ver al resto del equipo, empujarnos a entender cómo y por qué trabajar mejor, ayudar al Product Owner a enfocarse cada día más en entender a nuestros futuros usuarios. En definitiva, estaba ansioso por volver a hacer scrum. Nunca antes me había pasado algo así, por lo que decidí, casi inconscientemente, atesorar ese momento.

Varios años después, tal vez ya entrada la segunda década de nuestro siglo, me encontré delante del título de mi primer libro, el eternamente incompleto “Espíritu de scrum”, con una sensación de vacío. Algo faltaba, esa tapa pedía a gritos un subtítulo. La noche del Quiznos se apareció en el recuerdo sin aviso. Encuentro un enorme placer cada vez que encuentro un término que logra resumir, por sí solo, una serie más amplia de conceptos. Los lunes evocan, en la mente de muchos de nosotros, una galería de imágenes de resignación e infelicidad. Los lunes como tales resumen, en mi opinión, la dicotomía que se ha planteado históricamente en nuestras mentes entre trabajo y satisfacción. Trabajar es sufrir, ergo odiamos los lunes. Esa noche de Quiznos vislumbré la posibilidad de una realidad distinta. Vislumbré esperanza y decidí ponerle nombre: “El arte de amar los lunes”.

¿Por qué “arte”? La agilidad no es un destino, sino un camino, una orientación. No se arriba a la agilidad, sino que se la transita, haciendo equilibrio semana a semana. Si bien es cierto que amé ese lunes, no puedo decir lo mismo de todos los lunes que le siguieron. Algunos fueron hermosos y otros fueron detestables. Algunos volvieron a ser deseados y tantos otros cayeron en esa mezcla de ignominia y padecimiento que son los lunes habitualmente. Lo importante fue encontrar la inspiración, vislumbrar tanto la posibilidad como la inspiración.

Hace pocos días un desarrollador amigo me preguntó por qué hago lo que hago. En particular quería saber por qué trabajo ayudando a que otras empresas sean un poco más ágiles que ayer. Admito que tuve que pararme a pensar para contestar, pero en definitiva mi respuesta volvió a esa noche en Quiznos. Quiero que todos amemos los lunes, o al menos que trabajemos incesantemente con esa utopía en mente. Me parecería injusto, egoísta, simplemente ajeno a mi manera de ver el mundo pensar solamente en mis lunes. El lema de Agilar es básicamente una extensión de esta mirada del mundo. La agilidad propone dejar de enfocarnos ciegamente en armar planes para pasar a definir una visión y una manera de caminar juiciosa y reflexivamente hacia ella, aceptando que no sabemos con precisión cuál será el camino. Ese lema es la visión y la agilidad es nuestra manera de caminar junto al cliente. En definitiva, si el próximo lunes tú y tu usuario sufren un poco menos que el anterior, entonces hicimos bien nuestro trabajo.

 [Esta entrevista se publicará un lunes, sugiérenos al menos una idea, un consejo, para que ese día sea mejor que todos los lunes anteriores.]

Hagan una buena retrospectiva por semana. Al comienzo de cada una de ellas revisen los compromisos que tomaron en la última y decidan si los cambios propuestos se mantienen o se van. Luego lleguen a un acuerdo sobre el mayor dolor que padecen, entiendan en la medida de lo posible cuáles son sus causas y propongan un experimento para aliviar al menos una de ellas. Si hay al menos una persona que entiende el espíritu detrás de la agilidad, conoce una buena cantidad de prácticas, se asegura que haya un buen facilitador (¡neutral por definición, no lo olviden!) y recuerda de alguna manera durante el resto de la semana los compromisos tomados, entonces estarán practicando agilidad orgánica. Tan simple y tan difícil. Bienvenidos.

 

La primicia es que lanzaremos* la edición en español de “Por un scrum popular” durante #Agiles2014. Es un hito para la Conferencia que hagamos el lanzamiento, aprovechando no solo tu presencia sino también la del autor (Tobias) y de quien escribió el epílogo en esta versión (Ángel). Además, quienes hemos conocido adelantos de la publicación, sabemos que no es una traducción literal, es más bien una interpretación.

[¿Cómo te involucraste en todo esto? ¿Qué fue lo más difícil de traducir/interpretar?]

Como cuento en mi prólogo al libro, estuve involucrado en este embrollo casi apenas salió a la venta la versión original de “The people’s scrum”. Tobias me escribió un mail bien corto preguntándome si me motivaba la idea de traducir su libro al español. Me aclaró que pretendía, sin saber bien cómo, que yo sea más coautor que simple traductor. La magia del empirismo hizo el resto.

¿Qué parte fue la más difícil a la hora de traducir?

Adolezco de una incapacidad galopante para ser productivo cuando trabajo sobre un tema que no me apasiona. Cada vez que me daba cuenta que la traducción no avanzaba, frenaba a pensar y siempre ocurría lo mismo: me encontraba trabajando sobre un tema que no me da placer. Recuerdo tener un disgusto casi estomacal cuando no me quedó más remedio que concentrarme en los ensayos que tratan sobre estimación. Curiosamente estoy descubriendo mi enorme interés en el tema, como siempre desde una óptica fresca. Me encuentro terminando de escuchar el libro “El cisne negro”, de Nassim Taleb, y no puedo esperar para incorporar de forma práctica su mirada, eminentemente renovadora y crítica de la destructivamente platónica manera que tenemos de estimar y planificar nuestro trabajo hoy en día.

[Una tarea titánica, no solo la traducción de “Por un scrum popular”, sino esa suma de adendas que llamas “los anexos tendenciosos”. Háblanos de estos últimos. ¿Por qué ‘anexos’? ¿Por qué ‘tendenciosos’?]

Los anexos tendenciosos son la manera concreta que encontré de plasmar mi idea de “variación lingüística” del libro original a algo contante y sonante. Admito que tengo algunas costumbres raras. Una de esas tantas es una compulsión por el uso del diccionario. Un anexo se encuentra “unido o agregado a alguien o algo; con dependencia, proximidad y estrecha relación respecto a él o a ella”. A veces quería escribir un comentario, a veces detallar un concepto y otras tantas agregar algo que sentía ausente en el original. Eso sí, siempre sentí que mis agregados dependían del ensayo original para tener sentido. O sea, un anexo :)

¿Por qué tendencioso? Dice el amigo memorioso que algo o alguien tendencioso es aquel que “que presenta o manifiesta algo parcialmente, obedeciendo a ciertas tendencias, ideas, etc.”. Tobias y yo hemos hecho hincapié, a lo largo de nuestras respectivas carreras, en plantear una mirada abiertamente surgida de la opinión, del corazón mismo de nuestra subjetividad. Nuestro primer libro se iba a llamar, hace ya muchos años, “The blunt guide to scrum”. Qué tiempos aquellos…no preguntes más que me pongo melancólico.

Yo hubiese querido seguir explorando este lado de Alan, quienes me conocen saben que también soy un fanático del diccionario, pero entre su melancolía y mi costumbre de emocionarme cuando algo me gusta, no hubiésemos llegado al final de esta entrevista.

[Así que, Alan, pasemos a algo muy distinto: ¿tendremos éxito con los métodos y prácticas ágiles? ¿Cómo?]

Depende, como siempre, de nuestra definición de éxito. Nos engañamos con una facilidad pasmosa. Creo que la noción de métrica vanidosa de Eric Ries nos aplica a todos los agilistas en algún momento u otro. Cantidad de empresas usando scrum, cantidad de asistentes a una conferencia, cantidad de daily meetings que tuvieron lugar ayer. Hay muchísima agilidad superficial. Papelitos, roles de nombre ridículo y gente que se para todos los días con cara de zombi durante media hora. Scrum bien entendido significa poco y bien antes que mucho y mal. Me parece interesantísima la palabra “popular” para describir tanto la agilidad que tenemos como la que me gustaría que tengamos. Sus dos caras, una macabramente frívola y otra contundentemente viral, viven en una polisemia que embriaga.

[Finalmente, Alan: ¿qué expectativas tienes para este #Agiles2014?]

Como siempre, reencontrarme con algunos amigos y conocer muchos más. Mi misión secreta, como todos los años, es intentar que el próximo Ágiles sea aún más ágil: open space, catering y materiales facilitados por los participantes y sponsors más horizontales. Como todos los años, llego listo para fallar.

[Con la venia de toda la Comunidad de Ágiles Latinoamérica, ¿te puedo comprometer desde ya para facilitar el Open Space? ¿Qué tal una facilitación bilingüe con Tobias?]

¡Comprometido y agradecido! Le pregunto, aunque piensen que si es facilitador se pierden al Tobias participante del Open Space :P


 

A Alan lo veremos en acción y lo escucharemos en #Agiles2014 con un experimento llamado “Organizaciones Líquidas”, un modelo en el cual está trabajando y que tendremos oportunidad de conocer en primicia durante la Conferencia. Además, con Alan, con Tobias, Con Ángel y los demás keynotes e invitados y otros autores, realizaremos el lanzamiento para toda Hispanoamérica de “Por un scrum popular”, es que pocas veces se alinean las estrellas con los astros y esta vez los tendremos a todos en una sola fila y seremos testigos de este y de otros acontecimientos durante la Conferencia y es por eso que hemos dicho que este es el evento que te hará repensar tu forma de hacer las cosas.

¿Estás preparado?

 

Epílogo a las Entrevistas

Amigos lectores, traté de mantenerlos entretenidos mientras llegaba el gran día. Ese día está próximo. Alan es el último de los “7 magníficos” que tendremos en el evento. Pero no estarán solos, más de 60 expertos de toda Hispanoamérica los acompañarán en una fiesta de conversatorios, tutoriales, talleres, conferencias, clínica de coaching y más, mientras nos conocemos mejor, mientras tomamos decisiones acerca de hacia donde continuar. En total serán más de 70 sesiones solo en los 2 primeros días del evento y otras 35 o 40 durante el Open Space, el tercer día, donde incluso podremos solicitar que se repitan sesiones, se amplíen temas o se aborden otros que no alcanzaron a estar en el programa inicial.

Más allá de todo esto, con el Equipo de #Agiles2014 hemos preparado solo el escenario para que esas ganas de juntarnos de nuevo en Comunidad simplemente se materialicen y para que podamos pasar un rato, un gran rato de tres días, lo más confortable posible. Yo disfruté mucho jugando al periodista, no es mi primera vez, lo confieso, pero agradezco los mensajes que me llegaron de todas partes. Estoy seguro de que el perfil que hemos dibujado aquí con los invitados a la Conferencia será el que finalmente todos verán a partir de las 8 de la mañana del próximo jueves 23 de octubre.

Esto es #Agiles2014, imposible está indefinido.

 

*Con el lanzamiento del libro “Por su scrum popular”, cortesía de la Editorial Dymaxicon, tendremos una sorpresa muy especial para todos los asistentes, pero dejaré que sean los propios Alan y Tobias quienes lo anuncien y lo hagan realidad durante la Conferencia.